Responsable del caso de uso
Una persona con nombre responde de cada uso: autoriza el alcance, revisa las salidas y puede detenerlo.
IA aplicada
La IA no arregla una operación desordenada: la acelera, incluidos sus errores. Por eso la aplicamos después de haber ordenado el proceso y definido quién responde del resultado.
Gobernanza
Antes de la primera prueba se escribe cómo se gobierna el uso de la IA en la empresa. Sin esas reglas, cualquier despliegue queda a criterio individual.
Una persona con nombre responde de cada uso: autoriza el alcance, revisa las salidas y puede detenerlo.
Qué herramientas están permitidas, para qué tareas, con qué datos y qué está expresamente prohibido.
Se define de antemano qué señales obligan a suspender el uso y quién puede hacerlo sin pedir permiso.
El uso de IA entra en la agenda de gestión con la misma frecuencia que cualquier otro riesgo operativo.
Supervisión
La IA prepara trabajo; la decisión sigue siendo de una persona. El nivel de supervisión se ajusta al impacto del caso, y nunca desaparece en los casos que afectan a terceros.
Privacidad
Trazabilidad
Un uso de IA que no se puede reconstruir no se puede auditar ni mejorar. Dejamos constancia suficiente para responder a tres preguntas: qué se pidió, qué respondió y quién lo aprobó.
Criterios
No todo caso es apto. Aplicamos los mismos criterios a todos y descartamos sin coste cuando alguno no se cumple.
Criterio
Antes de automatizar se define la entrada, la salida y el criterio de calidad. Sin eso no hay forma de saber si el modelo ayuda.
Toda salida de un modelo que afecte a un cliente, a un pago o a una decisión relevante tiene revisión humana identificada.
Se empieza por un caso pequeño, medible y reversible, no por una plataforma transversal.
Se define qué información puede entrar en una herramienta externa y qué información no sale de la empresa.
Aplicación
Redactar y mantener instrucciones de trabajo a partir de lo que el equipo ya explica de viva voz.
Ordenar, resumir y clasificar textos, correos o informes para que la dirección lea menos y decida mejor.
Borradores de respuesta a consultas repetidas, siempre revisados antes de salir.
Explorar información que la empresa ya tiene para detectar concentraciones, desviaciones y repeticiones.
Agrupar incidencias y reclamaciones por causa para priorizar dónde intervenir.
Transparencia
Siguiente paso
El Diagnóstico de Madurez Empresarial evalúa seis dimensiones de gestión en unos diez minutos y devuelve un resultado por dimensión con áreas prioritarias.